Uno de los grandes quebraderos de cabeza de los conductores cuando acuden a un taller es el del sistema de refrigeración. Ver cómo el nivel de refrigerante va desapareciendo sin dejar huella es bastante frustrante y difícil de entender. Este sistema se encarga de mantener la temperatura del motor en las mejores condiciones. Es por ello que cuando parece desaparecer la incertidumbre cobra poder.
Al ser la principal barrera contra el sobrecalentamiento, las preocupaciones por sufrir un problema grave crecen. Sin embargo, no siempre se trata de una fuga. A veces, estamos simplemente ante evaporaciones por sobrepresión o por el propio consumo de combustión, causante de esa pérdida silenciosa. En este artículo, trataremos de explicar las causas y cuándo debes plantearte un mantenimiento del sistema de refrigeración.
¿Qué es el líquido refrigerante y cuál es su función?
El líquido refrigerante, también llamado anticongelante, se encarga de regular la temperatura del motor. Su función es clave a la hora de evitar el sobrecalentamiento al mismo tiempo que protege los componentes metálicos de la corrosión. Es fundamental revisar su nivel, ya que si desaparece sin explicación aparente podría ser consecuencia de problemas como la rotura de la culata o el gripado del motor.
¿Es normal que baje el nivel de anticongelante?
Que el anticongelante sea un elemento de recambio recurrente es conocido, incluso es normal una pérdida mínima a causa de ciertos factores. Sin embargo, una bajada del líquido sin motivos aparentes puede ser signo de problemas, averías o pérdidas de eficacia dentro del sistema.
Mucha gente piensa que al ser un circuito cerrado aguanta cualquier factor. No obstante, el paso de los años y los cambios de temperatura (cada vez más frecuentes) pueden acabar condicionando su rendimiento. En este sentido, es normal notar que hay evaporaciones mínimas a causa del calor o cambios térmicos en función de si el motor está frío o caliente. También puede estar perdiendo eficacia por un tapón defectuoso, a causa de que el líquido haya caducado o, incluso, porque los manguitos hayan cedido por las vibraciones. Estos son parámetros que entran dentro de la normalidad.
Sin embargo, si aprecias que el nivel ha bajado a parámetros mínimos en pocos meses, la situación requiere de atención. Señales de alerta como una fuga extrema, goteos y mezclas extrañas te estarían avisando de que se trata de un problema mecánico que se sale de la normalidad y habría que analizar las causas.
Principales causas de pérdida de refrigerante sin fugas visibles
La pérdida de líquido refrigerante sin fugas aparentemente visibles se debe a problemas internos del motor. Aspectos como la junta de culata, el vaso de expansión o el consumo interno cobran fuerza como causantes de un problema cada vez más relevante en motores diésel modernos. Si has ido a tu taller de confianza y no han dado con la tecla y has vivido algo parecido a lo nombrado, aquí te desarrollamos las principales causas de este problema.
Evaporación por sobrecalentamiento
La evaporación por sobrecalentamiento es una de las principales causas de este problema, y también una de las más desconcertantes ya que resulta físicamente imposible que en un sistema donde no hay agujeros el líquido pueda escaparse. Sin embargo, cuando hay un exceso de calor, el sistema pierde propiedades de contención.
En todo sistema presurizado hay fusibles de seguridad. En el caso de los coches, se trata del tapón del radiador. Al sobrecalentarse, el refrigerante se expande, aumenta la presión y el tapón acaba permitiendo el escape en forma de vapor para evitar un estallido de los manguitos. El propio calor cambia el estado del líquido a gaseoso y facilita que se disipe mezclándose con el aire, sin dejar charcos ni goteos.
Fallos en la junta de culata
La junta de culata es un sistema de sellado a través de una lámina que separa los cilindros de combustión de los canales refrigerantes y de aceite. Cuando hay un fenómeno de calentamiento que deforma la culata, rompe la barrera y comienza una fase de pérdida de líquido.
Esta pérdida puede darse por consumo de combustión, dando lugar al llamado “humo blanco” generado por la filtración del refrigerante desde sus conductos a la cámara de combustión y quemándose. También puede darse una especie de “geiser” en el que los gases de combustión entran en el circuito de refrigeración a mucha presión.
Problemas en el vaso de expansión o tapón
Estos sistemas, que actúan como una especie de pulmón, pueden ser el mayor causante de pérdida de líquido si fallan, ya que facilitan el escape de fluidos sin dejar rastro. Este fenómeno viene motivado por una serie de factores:
- Evaporación por sobrepresión: Tiene lugar cuando el sistema se sobrecalienta, generando que la presión supere el límite de seguridad. De este modo, el tapón del radiador actúa como vávula y libera vapor para evitar explosiones y el gas se esparce en el aire sin dejar huella.
- Fallos en el vaso y el tapón: Aspectos como un muelle estropeado o juntas duras provocan una evaporación temprana del refrigerante.
Consumo interno por EGR o enfriador
Este problema es muy común en motores diésel modernos y viene causado por fisuras internas en el enfriador de la EGR. Al funcionar como intercambiador de calor, este componente sufre grietas en sus conductos, permitiendo la filtración del refrigerante hasta el circuito de escape.
En los diésel modernos se da debido al estrés térmico, la corrosión derivada del azufre y por la complejidad de las piezas, siendo más propensas a fallos de estanqueidad que en motores tradicionales.
Síntomas que reflejan un problema grave
Perder líquido refrigerante no solo implica goteo o evaporaciones, sino que también viene dado por fallos que pueden acabar con la vida del motor. Para descubrirlo, hay una serie de síntomas que no engañan.
- Humo blanco denso por el escape.
- Efecto “mayonesa” por la mezcla de aceite y refrigerante
- Activación de testigos por sobrecalentamiento
- Olor dulce persistente
La suma de estos factores o la aparición de uno de ellos es importante mantener la calma, detener el vehículo si vas en marcha y, con el motor en frío, revisar el depósito. No obstante, lo más recomendable es llamar a asistencia o acudir a un profesional especializado.
¿Qué tengo que hacer si mi coche está perdiendo refrigerante?
Si tu coche pierde refrigerante, no lo ignores. Comprueba el nivel en frío y busca charcos o restos húmedos bajo el coche. Nunca abras el tapón en caliente. Si la temperatura sube, sale vapor o se enciende el testigo, detén el vehículo y deja que se enfríe para evitar daños graves al motor.
Rellena solo como solución temporal y vigila la temperatura. Las causas más comunes son manguitos, radiador, depósito, tapón o bomba de agua; si hay humo blanco, mezcla con aceite o necesitas rellenar a menudo, ve al taller cuanto antes, ya que podría ser una avería seria.
¿Cuándo acudir al taller?
Si has observado humo blanco denso por el escape, aumento de temperaturas, un aroma dulce al encender la calefacción o una pasta amarillenta en el tapón del aceite es el momento de acudir al taller para realizar las pruebas pertinentes de presión, con el objetivo de analizar la cesión o buscar rastros secos.
En Talleres Tello, tu taller de coches en Leganés, contamos con años de experiencia en el mantenimiento del sistema de refrigeración. Realizamos limpiezas profesionales de los circuitos, además del cambio del líquido anticongelante.